lunes, 29 de febrero de 2016

Esto no puede ser una vaina hormonal,
o el drama de una tragedia de cine,
no, esto tiene que venir de algún caos,
como el del aguacero que tumbò la teja
o el de la gota que perforò el techo,
o, el de la laguna aquella
que se me hizo en el pecho
aquel día,
en donde quedó sumergido mi amor
anclado e irremovible, ignorado.
Seguramente,
ese día me tragué el océano con toda su sal,
me cargué de arena para taparme los sentidos
y luego de toserlo un par de veces
minimicé su efecto, totalmente, hasta el olvido.
Pero esto,
esto comenzó esta mañana
justo cuando sin querer
me vi desnuda en el espejo,
allí...
allí lloraba profusamente
un recuerdo en mi cuerpo...
Ahora, yo, como ajena de él,
me encuentro destilando una amargura
que no para, que todo la causa,
que desconoce mi lugar y mi tiempo y lo que hago,
que no puedo detener porque no sè dónde comienza,
que no puedo liberar
porque termina en mi.

IRMA PEREZ, La Pillis - 2015