Crecen con ella en casa,
camuflada en el biberón les llegó esa droga,
mas tarde dan por hecho
que es parte de la canasta familiar
la encuentran luego en sus cajones,
en los bolsillos de sus subalternos,
en la calle
la ley y la sombra se las da con agua,
la masa los monta en hombros,
les ofrendan sus vidas y ellos alucinan;
de ahí su falso liderazgo como
terreno fresco sobre minas "quiebrapatas"
es la sustancia que corrompe al altruismo
y controla al ego
puede -porque Poder es su nombre-
convencernos con el placebo de una promesa
y sin mucho esfuerzo, de cualquier cosa
el Poder es un legado de lujo,
siempre huérfano de merecedores y dignos,
una herencia de autoridad solo para los humildes,
para aquellos que mantienen estable la corona
gracias a
la total sobriedad del orgullo.
IRMA, LaPillis

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