LA PILLIS
IRMA PÉREZ ESCORCIA
BIENVENIDOS
Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras,
donde el alma se expresa sin máscaras
y cada verso es un latido compartido.
Gracias por entrar a este universo poético.
Dicen que un día, muy de los primeros, la mujer dejó de sonreír y así día a día su descendencia. No cuentan exactamente qué fue lo que pasó, sin embargo, dicen que esa fatal consecuencia empezó, cuando entristecida y sin entender porqué, se vio involucrada y como señuelo en aquel cuento condenatorio de la manzana.
I.P.
I.P.
No depende de ti
la altura que alcance
con mis propias alas,
a veces
estoy sobre la copa de un árbol
y canto la balada del sol
y otras
camino la calle
y busco la miga
por donde andan los pies
que corren
que pisan
que se detienen a verme
que nunca se detienen.
Pero también hay otras veces
en que nada esta arriba
y tampoco hay nada abajo
y se crea ese espacio
que tiene las formas de tu cuerpo
y la fuerza de tu ser,
y con aquella confianza
que libera la bondad
del tiempo compartido
me entrego de nuevo al juego
y jugamos
y vuelo contigo
¡y volamos!
la altura que alcance
con mis propias alas,
a veces
estoy sobre la copa de un árbol
y canto la balada del sol
y otras
camino la calle
y busco la miga
por donde andan los pies
que corren
que pisan
que se detienen a verme
que nunca se detienen.
Pero también hay otras veces
en que nada esta arriba
y tampoco hay nada abajo
y se crea ese espacio
que tiene las formas de tu cuerpo
y la fuerza de tu ser,
y con aquella confianza
que libera la bondad
del tiempo compartido
me entrego de nuevo al juego
y jugamos
y vuelo contigo
¡y volamos!
IRMA PÉREZ, La Pillis - 2013
POR MI AMIGO
Por mi amigo he ido a la batalla
sin que me lo pidiera
sin que me lo pidiera
le encontré en el suelo
en la otra orilla,
sin fuerzas, sin armas y sin voz,
en el pozo insufrible
de su propia sangre y lagrimas
desde allí, desde ese abismo
me miraba quedo en agonía
con la súplica tímida, última quizá,
de quien solo le teme al abandono.
Nunca me dijo que me quedara
pero yo, yo aún no sé
qué pensaba dentro de mis botas,
cuando pequeña, delgada y dispuesta
le cargué en mis brazos
queriendo ponerle a salvo a toda costa.
Al final vine a saber,
que no hay guerra pequeña
ni paz a medias,
que la amistad no es si se permite tibia,
que en el mundo estamos
y que a veces somos sólo dos,
que el otro es vulnerable, como yo
imperfecto, como yo
escudo y resguardo, como yo,
pecho blindado
entre la punta de una flecha envenenada
y el corazón.
pero yo, yo aún no sé
qué pensaba dentro de mis botas,
cuando pequeña, delgada y dispuesta
le cargué en mis brazos
queriendo ponerle a salvo a toda costa.
Al final vine a saber,
que no hay guerra pequeña
ni paz a medias,
que la amistad no es si se permite tibia,
que en el mundo estamos
y que a veces somos sólo dos,
que el otro es vulnerable, como yo
imperfecto, como yo
escudo y resguardo, como yo,
pecho blindado
entre la punta de una flecha envenenada
y el corazón.
IRMA, La Pillis
2105
Poema, CUANDO TE VEO, LE VEO
CUANDO TE VEO, LE VEO
Te lo explico con los ojos cerrados
porque esta es la forma
en que siempre le veo...
Sólo cuando tu apareces
se transforma en ti
y tu en él,
tiene la cualidad de ser la ternura de la sombra
el vestido de tul de la luz que no ves cuando te beso
el farolito intermitente que nos guarda los rubores
y a tus bellos ojos, en los ojos mios.
Ahora entenderás, mi amor
cuánto me gusta saber
que cuando cierro los ojos puedo verte
pero cuando los abro y, te veo,
el amor se explica con tu sonrisa de verso
y como poema
se desnuda
y se hace.
porque esta es la forma
en que siempre le veo...
Sólo cuando tu apareces
se transforma en ti
y tu en él,
tiene la cualidad de ser la ternura de la sombra
el vestido de tul de la luz que no ves cuando te beso
el farolito intermitente que nos guarda los rubores
y a tus bellos ojos, en los ojos mios.
Ahora entenderás, mi amor
cuánto me gusta saber
que cuando cierro los ojos puedo verte
pero cuando los abro y, te veo,
el amor se explica con tu sonrisa de verso
y como poema
se desnuda
y se hace.
IRMA PEREZ, La Pillis
SI LA POESÍA FUERA UN VIÑEDO
Poema para leer con una copa de vino al lado
Si la poesía fuera un viñedo:
La mujer mira el viñedo
y se come la uva con piel, pepas y todo,
el hombre mira el viñedo
y se come la uva con todo
el hombre no mira el viñedo
y se come la uva,
la mujer no mira el viñedo
y pasa de la uva
el viñedo es del hombre
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga
el viñedo es del hombre, y el hombre
compra el vino en un supermercado,
el viñedo es de la mujer, y la mujer
se mira en la botella antes de comprarlo.
hay que ver las posibilidades infinitas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas
pero no es el viñedo el que
selecciona el género
es la boca, que encuentra el poema.
IRMA, La Pillis
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