Poema para leer con una copa de vino al lado
Si la poesía fuera un viñedo:
La mujer mira el viñedo
y se come la uva con piel, pepas y todo,
el hombre mira el viñedo
y se come la uva con todo
el hombre no mira el viñedo
y se come la uva,
la mujer no mira el viñedo
y pasa de la uva
el viñedo es del hombre
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga
y la mujer da por hecho
una copa con su nombre,
el viñedo es de la mujer
y el hombre degusta y
vuelve, si le embriaga
el viñedo es del hombre, y el hombre
compra el vino en un supermercado,
el viñedo es de la mujer, y la mujer
se mira en la botella antes de comprarlo.
hay que ver las posibilidades infinitas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas
que hay en un racimo de uvas;
por fortuna abundan los viñedos,
los colores de uvas
y las formas de las copas
pero no es el viñedo el que
selecciona el género
es la boca, que encuentra el poema.
IRMA, La Pillis
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