Yo era niña sin conjugar verbos,
yo era tímida,
bochornosamente retraída
yo era silenciosa y solitaria,
risueña y sociable, sin embargo,
yo era de pelo largo, y miedosa
yo era feliz sentándome en las pestañas del mar,
en el mar
yo era un pez,
yo era una historia de corto párrafo,
de largo suspiro
Ahora,
soy una mujer cincelada por el tiempo,
nueva, reparada, curtida,
vieja como la experticia,
niña como la caricia,
con las añadiduras, las fisuras y
condecoraciones en las escamas
de lo que yo, no era entonces.
IRMA, LaPillis

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