Una velita, una llama, un farolito, una luz que ilumine y caliente los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que inspire y encienda la hoguera del amor omnipresente y su absoluto poder sobre todos los seres y sobre todas las cosas.
Una velita por una vida próspera, justa y digna para todos.
Una velita por la salud, por la lucidez y la serenidad del mundo.
Una velita por lo recibido, por lo ofrecido, por la consecuencia de haber sido y de haber hecho.
Una velita por los hijos, por los padres, por la familia, por la pareja, por los amigos y las mascotas, es decir, por el oxígeno vital y el aire respirable de la vida.
Una velita por mí, por la continuidad de mis años sin merma de fe y de fuerza; por la permanencia de mi memoria sobre tanto y todo lo que sostengo, reconozco, abrazo y agradezco hoy.
Una velita por ti, por que te vaya bien, por tu bienestar, por que en este tiempo navideño tengas muchos motivos para encender con tu fuego una velita, o dos, al menos.
IRMA

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".