miércoles, 27 de agosto de 2014

Cuanta distancia 
desde la punta de mis pies 
hasta esos brazos 
que me han soltado.
Cada vez que sucede
la despedida 
se lleva un poco de mi,
me retira la primera piel
y una sola lagrima
la enorme
me baña de sal
la carne viva.
No es fácil
abotonarse así
maquillarse así
sonreír
y saberse, al final
vestido de pies a cabeza
de soledad
en un sillón de la casa.

IRMA PÉREZ, La Pillis - 2014

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