La oscuridad va y viene,
como vulnerable veleta
permanece inquieta,
la veo, aunque en ella, nada
está señalando ahora,
y me adentro en el sin saber eterno
de los mortales
¿acaso olvidé que era una más de ellos?
¡lo dudo!
como dudo que amanezca mañana
cuando salga el sol
¡qué oscuridad de respuestas!
para nada entonces, las preguntas
la oscuridad es todo eso,
es del negro, la desesperación,
del blanco es la ausencia total
los espirituales se creen dueños de la luz,
dueños del mundo, los ambiciosos materialistas,
y el más terrenal invalida la existencia suprema
ni el maestro ni el gurú,
ni los gitanos ni los profetas,
ni los sabios ni los poetas,
ni el pastor, ni el psicólogo, ni el místico,
nadie sabe, nadie puede
y yo, yo apenas adivino
lo que necesito saber
tendré que irme a vivir con las cigarras
que en lo subterráneo, sobreviven a ciegas en
su mundo ajeno de diferencias e indiferencia
ellas saben de cantos y conciertos,
acuden a citas con el atardecer,
y en la madrugada sus timbales resuenan
como gritos mensajeros que el sol responde
con su permanencia.
IRMA, LaPillis

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