La soledad no sabe jugar,
la invito a menudo porque
me divierto con ella
me deja, pero no sabe jugar,
es tramposa:
era mi turno y no pude moverme
es tramposa:
era mi turno y no pude moverme
en el juego no se vale agarrar.
IRMA, LaPillis
Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras,
donde el alma se expresa sin máscaras
y cada verso es un latido compartido.
Gracias por entrar a este universo poético.
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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".