Es una casa acogedora,
en el sillón se estira un recuerdo
y un cojín inspira
conteniendo su forma
todas las luces de la casa
están frías
como si ésa fuerala casa de la luna
junto a la chimenea,
esencias y leños comparten
diálogos de aromas y fuego,
un par de tazas blancas se miran
como dos cómplices,
consumidos y abandonados
en la incertidumbre
la puerta, coqueta,
contrae y dilata su pupila,
aguardando con ilusión
que un vaivén peine sus bisagras
la llave, en silencio y a solas,
espera en la sonrisa de sus dientes
la apertura y el cierre
de aquella casa encantadora
nada se mueve como
lo hacen las cosas y,
nadie sabrá más allá
de estas cosas
todo lo que vivieron,
lo histórico,
lo memorable,
lo húmedo,
se lo llevaron ellos dos
al salir
ellos dos lo tienen,
sólo ellos dos
la casa...,
¡qué importa la casa!
IRMA, La Pillis
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