La soledad no sabe jugar.
La invito a menudo porque
me divierto con ella.
Me deja; pero no sabe jugar.
Es tramposa:
era mi turno y no pude moverme.
En el juego, no se vale agarrar.
Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras,
donde el alma se expresa sin máscaras
y cada verso es un latido compartido.
Gracias por entrar a este universo poético.
Febrero: Hoy, desde el límite entre mi inicio y tu final, te despido sabiéndome bienvenido. Estoy listo, mañana nos soltaremos y tú te h...
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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".