domingo, 21 de mayo de 2017

Cosas que uno siente, que no son del todo de uno, ni realidad propia del presente, pero si, cosas mías.
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Justo despu√©s del medio d√≠a lo sent√≠: Un desplome total del entusiasmo y la tranquilidad, como si hubiera recibido una mala noticia, un sobresalto. Sensaciones inc√≥modas comenzaron a alterar mi cuerpo y mi esp√≠ritu; se me vino encima todo eso que se siente cuando se est√° asustado o se tienen nervios frente a algo o a alg√ļn presentir; la taquicardia era perceptible, la ansiedad aguda e intermitente, alternaba con mi respiraci√≥n; la locura de la inquietud de ir de aqu√≠ para all√°, de all√° para ac√°; un incomprensible estado de perturbaci√≥n y miedo como si se estuviera a punto de colapsar, unas ganas de llorar sin conciencia ni raz√≥n atoradas adentro del pecho y haciendo presi√≥n para salir, una intranquilidad agobiante...
¿De d√≥nde todo eso? ¿Porqu√© ese desasosiego? ¿Porqu√© ese sentir tan desagradable e inexplicable?
Entre tanto, un plan previo con un amigo, me distraía de esa molestia creyendo que cuando llegara a recogerme pasaría; pero se demoró, así que ese incumplimiento hizo acrecentar el malestar, ya que ahora se sumaba a aquel sentir, la molestia de la espera y de otra contrariedad. Esperé.
Alrededor de mi y, por dentro, seguía la ansiedad, pero ahora se parecía a la tristeza, sin embargo, más intensa,sin pausa y, sin nombre. En total mutismo, experimentaba esa cosa desesperante de no entender qué sucedía, de querer sacudirme para quitarme ese fastidio de encima tan parecido al de la frustración o quizás, mejor, de abrir una puerta y salir corriendo. Dormir no era posible y el resto, sin ganas de nada. Exactamente me encontraba en medio de un ataque de nervios. Como suele creerse, pensé que tal vez un whisky me relajaría, así que me tomé dos, yo que no paso de un trago al mes, si acaso. Y así, esperé. Esperé.
Por fin llegó. Una vez lo ví, lo olvidé todo.
ńĻlegamos tarde. Otro era el plan a seguir... Una llamada que recibi√≥ mi amigo, abri√≥ la tierra debajo de √©l, de nosotros y, en el v√©rtigo de aquella caida - con √©l - fui viendo las respuestas a mis preguntas de esa tarde.
Esa noche -sin compararme - sin peso ni márgenes, muy tranquila, lo abracé sabiendo, con toda claridad y compasión, lo que él estaba sintiendo.
IRMA PEREZ, La Pillis - 2015

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