jueves, 15 de septiembre de 2016

Cuánta distancia
desde la punta de mis pies
hasta esos brazos que me han soltado.
Cada vez que sucede la despedida
se lleva un poco de mi
me retira la primera piel y,
una sola lagrima, la enorme
me baña de sal la carne viva.
No es fácil
abotonarse así
maquillarse así
sonreír y saberse, al final
vestido
de pies a cabeza de soledad
en un sillón de la casa.


IRMA PÉREZ, La Pillis - 2014

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