LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

DEL NO SER, A SER


No ser,
apáticos, ambiguos, abusivos  
ásperos, astillosos, angurrientos
azarosos, alarmistas, amarrados
altaneros, artificiales, amargados 
asquerosos, atarbanes, aterradores
artificiales 
artificiales 
artificiales
aire asfixiante 

agresivos, arrogantes, antipáticos
asociales, autoritarios, avaros 
acaparadores, aduladores, arribistas
acosadores, amarillistas, alevosos  
agua poluta

entonces, ser,
todos los antónimos de lo anterior
como amables alas avivando un 
abecedario amoroso

ser Amor. 


IRMA, LaPillis 



DESEO


Cuando recojo mi pelo 
puede que esté ausente o esté presente 

a veces lo recoge la rutina sin avisarme,
el calor sin paciencia o el placer sin espera

cuando recojo mi pelo 
puede que tenga intenciones de 
ser princesa con los aretes de la luna 
o ser plebeya con su collar de estrellas 

cuando recojo mi pelo 
puede que esté evitando 
el desorden, el frío o la molestia 
o, que simplemente, 
esté deseando las bienvenidas manos 
que lo toquen 
y que en ellas lo suelten. 


IRMA, LaPillis 



DEL EJERCICIO DE ESCRIBIR - Sentipensando





En el extraordinario y fascinante ejercicio de escribir, las palabras se llaman unas a otras. 
El mérito es estar ahí, justo en ese momento de resonancia y rigor con total receptividad y apertura. 
El ojo del alma que las recoge, determina la poderosa secuencia.

IRMA, LaPillis 

LARGA VIDA A LA POESÍA - Sentipensando


Larga vida a la Poesía 
que sangra como tu y como yo, 
y cuyo decir de aliento inmediato 
es "la pelusa en el ojo" 
de la inteligencia artificial. 

IRMA, LaPillis 

 

EL AMOR NO CABE EN UNA SILLA CUALQUIERA - Sentipensando

 

"Son innegables sus características majestuosas y monumentales", se me ocurre pensar... Y entonces, va llegando la inspiración mientras voy reconociendo los detalles que hacen auténtico y entrañable el contenido y el recuerdo del instante de esta foto.  

Así pues, pienso en él, en el amor. El amor que requiere lugar y espacio en cada tiempo; que cada vez que se manifiesta en algo tangible (que lo hace y en miles de formas), requiere de un asiento gigantesco, infinito si acaso, para caber del todo; una silla estable y sólida, tramada en su interior con las venas obstinadas y orgullosas del roble, y diseñada con espléndida métrica suficiente para ajustar la inconmensurable extensión de su esencia sin bordes; una silla acogedora y cómoda en donde sentar indefinida pero confiadamente a la incertidumbre, a la espera, a la rutina y al cansancio; que recoja en sus brazos la oceánica lágrima en compañía. Una silla que aguante lo temperamental de las emociones, el efusivo asalto de las alegrías y el avasallamiento del impacto de las tristezas; que cuando se mueva la tierra -porque se moverá- resista de pie e ilesa, gracias al robusto aguante de sus cuatro patas sin miedo, paradas ellas sobre la flexibilidad de la danza de su elegido suelo; y luego que, de cara a la vida y al retorno de la calma -porque volverá la calma y porque la vida va de giro en giro-, pueda el amor levantarse de allí, una y otra vez y otra, pronunciándose manifiesto, probado, fortalecido y verdadero en la continua y elevada floración de todas sus maestrías. 

Sí, el gran maestro es el amor, magno sobre extraordinarios; sus recompensas lo avalan. 

Y sí, el amor, majestuoso y monumental, no cabe en una silla cualquiera. 

IRMA, LaPillis 


DEL FUEGO QUE ARDE - Sentipensando


Noches como esta en que la lectura quema los ojos. Arden los espacios que rabiosos avivan el fuego de las diferencias y levantan odios y distanciamientos al calor de los ánimos. Al final, la casa de todos se incendia y profundamente dividida como está, parece que nadie escapa del incontrolable desfogue de ese nefasto apasionamiento, tan inútil para cualquier propósito o causa.

Noches como esta en que no se sabe, qué agua alcanzará a sofocar la combustión alzada de una multitud enardecida que riñe con otra por la invalidez de sus convicciones y el menosprecio a sus elecciones.

La casa de todos arde y esta noche, hasta el cuerpo de bomberos le pertenece al fuego.

IRMA, LaPillis

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

POEMAS LARGOS

Dicen que los poemas largos están  condenados a no ser leídos yo escribo poemas largos nada tengo en contra del decir breve,  o dudas del po...