a tu piel, que ha sido
túnica tibia de mi amor
se la llevará la distancia,
ese espacio
de morróngo silencio,
antipático,
apocalíptico,
donde sólo crece
la patética duda
y las interminable
prolongaciones
de este temido adagio
no sucederás, como llovizna
ni como caída de aguacero,
antes de la muerte
de mi cuerpo
ni como caída de aguacero,
antes de la muerte
de mi cuerpo
toda la anatomía
que necesité saber,
la tuya, mía,
no conocerá el secreto
de ninguno de mis dedos;
el de mi boca,
ese es el de menos porque,
qué inútil,
qué ironía,
qué crueldad,
con ella
me estaré alimentando
para verlo.
que necesité saber,
la tuya, mía,
no conocerá el secreto
de ninguno de mis dedos;
el de mi boca,
ese es el de menos porque,
qué inútil,
qué ironía,
qué crueldad,
con ella
me estaré alimentando
para verlo.
IRMA, LaPillis

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"Toda crítica verdadera es un acto de amor".