Tu realidad es un aguacero
que arrecia
sobre nuestra hoguera
que arrecia
sobre nuestra hoguera
los intentos
por mantenerla viva,
fracasan, uno tras otro
por mantenerla viva,
fracasan, uno tras otro
vacío mis pulmones,
traigo más leña,
abro ventanas,
gasto cerillos,
pero, a esta distancia,
sólo yo veo
cuánto de ceniza
somos ya, tú y yo;
traigo más leña,
abro ventanas,
gasto cerillos,
pero, a esta distancia,
sólo yo veo
cuánto de ceniza
somos ya, tú y yo;
juntos sostenemos
aquel paraguas cuando
coincide la calidez de
nuestras manos,
cuando no,
tu realidad es un aguacero
que arrecia sobre mí;
aquel paraguas cuando
coincide la calidez de
nuestras manos,
cuando no,
tu realidad es un aguacero
que arrecia sobre mí;
qué suerte tendremos de
no empaparnos,
de no correr como ceniza en agua
por las alcantarillas más cercanas,
si ambos sabemos que
ese techo -de hilos o cemento-
cada día está
más lleno de rotos.
no empaparnos,
de no correr como ceniza en agua
por las alcantarillas más cercanas,
si ambos sabemos que
ese techo -de hilos o cemento-
cada día está
más lleno de rotos.
IRMA PÉREZ
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