LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

TÚNELES


Las eventualidades son
como túneles en el camino:
se entra porque tiene salida,
si no, no es túnel
se transita con luces bajas
porque las plenas
garantizan impacto
se recorre con la expectativa
de la única ruta,
la del viaje sin paisaje
se avanza con incertidumbre
sobre una vía sin paralela
se busca el blanco esplendoroso,
el brillo, incluso, aquel de
la humedad y la partícula
las eventualidades son
como túneles en el camino,
empiezan y terminan en luz,
luz que sin oscuridad,
no se vería.
Túneles...
Se entra en ellos para salir,
¿para qué más?

IRMA, LaPillis


SOL DE MI SOL



No hablaré de sol
aunque sus rayos de fuego
seduzcan los fríos
que más me hacen temblar
sé que me arderá la piel por
el reverso si lo ignoro pero,
toda mi posible grandielocuencia
ya se hizo ceniza y abono para el campo
cuando "él", el que me ha visto,
derritió sin quemarme
su amor refulgente y espléndido
sobre mi ser
y así va, y así sigue,
mi amor, magno,
andando proclive y dilatado por encima
del sol y por sobre todas las cosas
por eso, si de algo he de hablar,
de "él" hablo,
del sol de mi sol.

IRMA, LaPillis




DEL AMOR QUE ME HABLA

El amor,
majestuoso y espléndido en su todo,
bello y grato como nada,
me está mirando sin titubear
desde un cristal sin pizca de rocío que obnubile;
se me acerca de frente, me levanta y,
sosteniéndome en sus brazos estrechamente,
me dice:
aquí estoy,
llego a ti y para ti,
auténtico y abundante
en lo más elevado de mi gracia
soy
ese hombre que hoy
reverencia tu madurez con la suya,
que se puso delante de ti
desnudo y completo
para que lo vieras completo y desnudo
como siempre lo soñaste
yazgo
en el pergamino cuyo manuscrito
siempre te ha señalado
el "para qué" de las vueltas del sol y
el "cómo" y el "cuándo"
del noviazgo entre las causalidades
y las coincidencias
estoy
frente a los ojos crédulos de
tu corazón enamorado,
es decir, en ti,
es decir, en él, como tú en sus ojos
te recompenso cada vez que
soy en ese hombre
-a través de un ser amante y amoroso-
con mis tiempos y formas
sin condicionamiento, juicio ni finitud
vivo
en la confianza de los lazos que
él anuda día a día a tu alrededor;
en la humildad de su principado,
brillo de su corona;
en el beso con que te besa por detrás
de las rodillas de tus debilidades;
en la paciencia con la que te espera,
la que te enseña
voy
en el fino tacto con el que él hila
el erotismo de su poesía con la
que delicadamente arropa tu deseo;
en el sabor frutal y almibarado de su compañía;
en el aroma blanco de sus
amaneceres en cajitas de regalo;
en el sonido despeinado y
magistral con que te mece;
en la fuerza redonda de su ternura,
tan femenina en su masculinidad
existo
en el rojo apasionado de sus sentimentales ojos marinos,
en las deliciosas tonalidades del acento de su voz,
en sus silencios mesurados y sus nutridos diálogos,
en la algarabía de su impulso
para hacerte reír como cascada
¡permanezco!
-mujer de ese hombre tuyo-
celebra mi llegada y mi estadía,
sé mi anfitriona y dispón dos copas
sobre los manteles de tu casa;
sin titubear, sirve el vino en ellas y
junto a él, confiadamente,
ponme su nombre en tu boca.

IRMA, LaPillis

TENGO QUE DECIRLO

Tengo que decirlo
sé que las palabras son inútiles en
su solemnidad y en su alcance


sé que no hay poema de amor
que contenga esa sublime metáfora
y que, como una alabanza,
plasme lo increíble sin caer en la locura

sé que soy humilde escribana y no puedo
conseguir los miles de adjetivos amorosos
para describir y llegar a la altura del
vuelo de un latido de un corazón cisne

todo eso lo sé, pero quiero decirlo,
intento lo que mi voz no podría sin que
la exaltación la quiebre al tratar de superar
el maravilloso paisaje sonoro de "su nombre" y
de su voz pronunciando el mío

no exagero, no guardo métrica
ni comparo vino con vino,
ni contengo la desmesura del
amor delicado y constante
que me llega de su aliento
cada segundo
de cada minuto
de cada hora
de cada día

yo sólo quiero decirlo
y usar la voz de los elementos,
con fuego como el mitológico dragón,
con agua como la ballena llena,
con tierra como el chile rojo y
con aire, como el huracán Irma
en su más apaciguado rugido

decir que, en nombre de mi cuerpo
-campo de arroz,
piedra volcánica,
territorio de mariposas-
en nombre de mi alma y de esta mujer
-nido de esencias y de pájaros-
recojo todas mis voces contenidas,
resonancias ellas de sus
incontables "te quiero" con y sin palabras,
para con solar vehemencia
y sin reservar noche para mi sonrisa, proclamar:
¡amo, amo a ese ser que me ama!

he dicho.

IRMA, LaPillis


LÁGRIMAS DE FELICIDAD

Hay recompensas con las que el amor se pasa de magnánimo. Entonces, uno tiene que llorar un poquito para decantar la felicidad que el corazón no alcanza a contener.
Así es como se desborda -el amor- y se descubre que en realidad, en algunas ocasiones, el regalo puede ser un par de ojos que no dejan de mirarte con todas las estaciones rebosándose esplendorosamente, virtuosas en su ética, brillantes en su estética y de exuberante florecimiento; todo ello, gracias a las mismas lágrimas de aquel lloro tan dichoso y tan afortunado.


IRMA, LaPillis




ADULTOS DEL MUNDO


Adultos del mundo
tu descendencia te mira con miedo,
-miedo no de ti, no seas idiota-
le temen al triunfo de la idiotez

a ti te miran con rabia
por ese miedo,
por la desesperanza y el desamparo,
por tus decisiones y omisiones

porque has sido
embustero,
agorero,
farandulero,
bandolero,
rastrero

por lo que ellos tendrán
que ser y hacer mañana
con eso.

IRMA, LaPillis

Fotos, Pinterest

DEL SEMBRAR PARA OTROS - Sentipensando

 


De este mundo saldremos todos, los buenos y los malos, y todos dejaremos algún registro como evidencia de "eso" que más nos dilató la pupila. En todo caso, el haber vivido no será un fracaso, un fraude o un desperdicio, mientras hayamos entendido cosas como que, el sembrar un árbol vale todo la pena, aún cuando sepamos que no alcanzaremos a sentarnos nunca a disfrutar de su sombra. 

IRMA , LaPillis


En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

ENTRE LA POESÍA Y YO

La Poesía se ha ido. Ella hace eso a veces. Pero esta vez, antes de irse, me habló con los ojos llenos de verdad y de bondad. Enfática y con...