LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

UN POEMA POEMA

Siempre ha habido
un poema escudo,
un poema agua,
un poema verde,
un poema boya,
un poema aceite,
un poema roca,
un poema hermano,
un poema pan,
un poema madre,
un poema abrigo,
un poema faro,
un poema novio,
un poema nido,
un poema sombra,
un poema oasis
la poesía siempre es el amor
encargándose de todo.

Irma, LaPillis





TÚ, ¿QUÉ CANTAS?

Tu corazón
sentirá la emoción
que dirigirá tu intención,
cuando en la acción,
hayas de cantar la canción que te sabes

Tu razón
será el dragón que
en cualquier situación,
ahuyentará la pasión
que nuble tu visión,
cuando en la decisión,
hayan de escucharte cantar

Al final, para toda ocasión,
en la reunión o desvinculación
del corazón y la razón,
siempre serás la memoria
de tu canción de cuna.


IRMA, LaPillis




DEL CUIDADO AL HABLAR - Sentipensando



 Ten cuidado con tus palabras. 

No todo el mundo las interpretará 

como tú las quieres decir. 


IRMA, LaPillis 

DANZA




Danza, 
danza por mí,
sé fibra y fuerza de mis piernas,
sé mi maestra hora de vuelo,
sé pluma ligera para mis alas

concédeme ese ascenso sobre
tus pies de hierro,
llévame a donde la música 
me hace pájaro de tu cielo.


IRMA, LaPillis 




EL TAPABOCAS DE LA PANDEMIA


Hace un buen tiempo 
me quedé sin qué decir,
y esto que digo 
no debería ponerse en duda,
aunque no haya dejado de
sonarme la voz o la cola de cascabel 
cada vez que haya rugido la amenaza
-bendita pandemia, dice la muerte, 
desde la abundancia de su buffet-

la verdad es que 
tengo en el pecho una laguna,
de su fondo, hondo, 
sube un pasmoso y lúgubre silencio  
y una queja aúlla vapores metálicos 
sobre la visual de la superficie,
como un espinoso tapete de larguísimo llanto 
por el que va caminando una 
interminable procesión de palabras, 
todas ellas, vestidas de luto

no es la mudez del despreciado 
ni el mutismo de la violentada, 
no es la reserva del cauteloso
ni el desconsuelo del doliente

hay en la garganta
-de todo el que tiene garganta-
un hilo de aire haciéndose nudos,
un grito brutal apretado, atorado

hay una mueca en el rostro de la vida que, 
con los ojos cansados y llenos de lágrimas, 
va sonando como puede y diciendo:
¡maldita pandemia, por fin muérete!

IRMA, LaPillis 



DEL EMOCIONARNOS - Sentipensando


La mejor manera de recordar que estamos vivos es ¡ E M O C I O N A N D O N O S ! 
Los niños lo tienen clarísimo, sólo hay que observarles. 
De pronto, se preguntarían: "Y, ¿de qué otra manera?"

Usted lee esto y pasa. Claro, no es cosa de decirlo y sentirlo, y ya está. "Los grandes" hemos vivido, nos ha ido mal, nos ha dolido; no hemos olvidado, no volveremos a..., tantas cosas. Sin embargo, nos escondemos a la hora de aceptar que no sentirlo y no hacerlo (emocionarnos), involucrando todos los sentidos, reconociendo las sensaciones, disfrutando los placeres que provienen de allí, conocer y conocernos; no buscar eso, no disponernos, no imaginarlo es, ya en sí, un trágico e imperdonable destino para una biografía irrepetible. 

No podemos conformarnos con respirar tan sólo, pues el vivir comienza, justamente, en el segundo siguiente. 

IRMA, LaPillis


DÍA DEL LIBRO 2021 - Vídeo - Poema EN MI LIBRO en la voz de IRMA, LaPillis


 Mi vida escrita como un libro,
día a día,
hoja a hoja,
en renglones cortos
como delgada línea de arena,
que cuentan y develan
las veces, esas veces…,
todas las veces que mi alma
quiso emigrar, y emigró
todo queda allí:
mis espacios,
mis puntos y mis pausas,
mi algarabía,
mi pereza,
mi risa,
mi pierna rota, mi debut,
mi cobardía,
mi escondite,
¡todo lo osada que fui!
queda
el cansancio,
la mala racha,
las primeras veces de todo
y de ellas, las últimas,
las repetidas
queda también
la gran culpa,
la gran duda,
lo indudable,
la búsqueda contínua
mi pulmón izquierdo,
mi mano derecha,
la burla de mi memoria,
los picos de mi sistema nervioso,
el amor a tantos y a tantas cosas,
el recurrente sueño,
ruego,
verso
el rostro mío de la rabia,
todas las flores que respiré,
las bocas mías
el que me amó…
pero, sobre todo,
queda mi silencio,
ese que siempre habló por mí,
voz de tinte rojo
que usó mi sangre
para escribir las noches y los días
de todo
lo que yo
nunca
pude decir.

IRMA, LaPillis

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

SÉ FELIZ

Como el río, fluir, tránsitar los mapas, rodar por el tiempo entre pausa y pausa, recordar lo dulce de la húmeda mirada alcanzar la orilla, ...