Tengo unas ganas de ponerme furiosa,
de que la rabia me muerda,
de morder la rabia,
de tragarme la bala,
de que me trague el pozo
quiero quitarme la molestia que me agobia
y el fastidioso ruido del mutismo que me mata
el borde de la cuenca de los ojos pintarlo con rojo,
y con rojo destacar este momento febril e irrespirable
tengo unas ganas de acorralar la ira,
de ponerla a agonizar colgada de un árbol,
que de rodillas suba a la cumbre del acantilado y
de allí se lance por pura piedad consigo misma
quiero ser los pies de la rebeldía y con ellos
abrir un hueco en la tierra por donde
la cólera sea engullida, triturada, escupida
quiero irrumpir en la habitación del juez,
subirme al visible estrado y ser contundente
como su embravecido trueno
acusar a la impotencia de invasión y abuso
y usar mi pulso como voz, testigo y prueba
tengo unas ganas,
ahora...,
de sentarme a la sombra de un árbol
a escribir versos desahogados
y serenos...
IRMA, LaPillis

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