Mi amor no era parte del cielo,
pero era necesario alzar la vista
para verlo
había que hacerlo,
porque era allí donde su azul
me acogía,
esponjoso y brillante azul como
escarcha graciosa de ternura
pero mi amor, un día,
-con tal de ser visto-
se expuso espontáneo,
¡qué riesgo!
¡qué duda!
así confió todo su peso,
recostó su desprevenida voluntad sobre
las vigas sueltas del balcón de los
sueños posibles
las vigas sueltas…,
y cayó,
cayó,
cayó una y otra vez dándose golpes,
cada vida un golpe,
cada golpe una mortal herida
mi amor,
mi bello amor lesionado,
rebotando tras cada impacto,
estrellándose inerme y solitario frente
a la captura horrorizada de mis ojos
entonces, me sospecho muerta,
pedí auxilio desde mi garganta vacía
o mejor,
desde mi garganta atrapada de terror,
con el último aliento contenido
no lo suelto,
¡mi amor!
¡mi amor!
¡mi amor!
entonces, alguien me dice
que ha muerto
despierto,
mi cama respira,
yo jadeo con ansias,
tengo miedo,
no quiero abrir los ojos,
mirar arriba y saber
que ahora,
alzar la vista,
ya no es necesario.
IRMA, LaPillis
2014

No hay comentarios:
Publicar un comentario
"Toda crítica verdadera es un acto de amor".