domingo, 14 de mayo de 2017

Las personas, como los frutos, estamos expuestos durante la vida, a la buena luz o a la buena sombra. Muchos, en cambio, sólo reciben la acometida del rayo maligno de la deforestación y, es así como pierden sus bosques y en consecuencia la posibilidad de frutos sanos y florecimiento. Las personas, entonces, se relacionan con lo que se ha alimentado su tierra. 
Así, las personas, como los frutos, somos una transformación y un resultado: De la pulpa amarga, amargo el jugo, de la dulce fruta, ... ¡adivina!

IRMA PEREZ, La Pillis - 2014

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