LA PILLIS

IRMA PÉREZ ESCORCIA

BIENVENIDOS

Este es un rincón donde las emociones encuentran palabras, donde el alma se expresa sin máscaras y cada verso es un latido compartido.

Gracias por entrar a este, mi Universo Poético.

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NOCHE DE VELITAS - Sentipensando



Una velita, una llama, un farolito, una luz que ilumine y caliente los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que inspire y encienda la hoguera del amor omnipresente y su absoluto poder sobre todos los seres y sobre todas las cosas.

Una velita por una vida próspera, justa y digna para todos.
Una velita por la salud, por la lucidez y la serenidad del mundo.
Una velita por lo recibido, por lo ofrecido, por la consecuencia de haber sido y de haber hecho.
Una velita por cada ser vivo bajo el cielo.
Una velita por los hijos, por los padres, por la familia, por la pareja, por los amigos y las mascotas, es decir, por el oxígeno vital y el aire respirable de la vida.
Una velita por mí, por la continuidad de mis años sin merma de fe y de fuerza; por la permanencia de mi memoria sobre tanto y todo lo que sostengo, reconozco, abrazo y agradezco hoy.
Una velita por ti, por que te vaya bien, por tu bienestar, por que en este tiempo navideño tengas muchos motivos para encender con tu fuego una velita, o dos, al menos.



IRMA, LaPillis


UN AMOR TAN BONITO - Sentipensando

 Hay muchas formas de contar la historia de la vida de uno, y en ese sentido cada quien elegiría su manera de hacerlo, pero siempre evocando aquello que ha sido constante vibración para su espíritu y ritmo necesario para el ánimo de su pulso. Yo no he de contar la historia de mi vida aquí ni ahora, pero mientras estaba editando el video que a continuación comparto, una avalancha de pensamientos, recuerdos y emociones despertaron mi conciencia para darme cuenta de lo mucho que éste puede hablar de mí.  Las películas que he seleccionado, todas románticas, no son sólo drama y tragedia como se suele suponer, también son cintas de  imágenes felices, provocadoras de erotismo, enamoramiento e inspiración que reposan a gusto en mi memoria; ellas, su producción, sus mensajes y sus actores. 

Por fortuna, a mí me tocó un tiempo en que ir al cine era el plan más delicioso y completo; una aventura emocionante y muchas veces imperdible. Los actores eran nuestros referentes para saber cómo peinarnos, cómo movernos y qué vestir; los personajes eran como espejos íntimos mostrándonos nuestras múltiples caras y reacciones frente a múltiples situaciones de la vida, y los libretos eran como potentes almas creadoras de visiones y emociones que nos acompañaban por días. Ir al cine era la gran oportunidad para experimentar intensamente otras historias, otras vidas y otros mundos; el arte escénico en Pantalla Grande, lo máximo. Ir al cine era..., digo, y ese 'era' suena como que ya no. Ya no vamos al cine como antes. Cada vez es menos frecuente la mención y la invitación, lo que lamentablemente prevee un futuro de extinción para el séptimo arte con todo y su brillo, con todo y sus bellos y sus famosos, con todo y su creatividad, con todo y su impacto cultural, social; con toda su maravillosa experiencia multisensorial y, con todo y sus inolvidables bandas sonoras al fondo de tantas historias de amor que hemos vivido. 

Así pues, con infinita nostalgia y porqué no decirlo, con gratitud y reverencia por toda la maravilla audiovisual que se echa de menos, por los talentos que ya se fueron y nos hicieron sentir tantas cosas, por las grandes producciones y por que no desaparezcan, he reunido con cierta solemnidad en este breve video lo que para mí han sido las obras cinematográficas más trascendentes, inolvidables y hermosas en su género que en su momento tocaron grata, dulcemente y con hondura mi corazón. 

Todas maravillosas. Todas entrañables. Todas "tan propias".

¡Que viva el Amor! ¡Que viva el cine! 

¡Muéranse de amor! 




RECUERDO Y MEMORIA


Disimula la memoria cuando 
pierde los recuerdos,
tan fácil se van depositando 
los acontecimientos, uno sobre otro, 
sobre la piel del tiempo, 
y debajo van quedando 
el ayer de ayer, y de mañana

apenas trozos de recuerdos recuerdan 
el pequeño, el repetido,
el olvido más deseado;
igual, el detalle de la vida,
los primeros pasos,
la sonrisa del abuelo,
el sabor de aquellos labios

disimula la memoria,
nunca se sabe cuánto, 
hasta que llega tu recuerdo
como reciente caricia,
como tibieza en la cama,
como estrenando nostalgia,
como herida en el alma,
como ahora,
como nunca.


IRMA, LaPillis 

POR NACER Versión 2008 y 2025




En el 2008 esto escribí y así lo hice:

🤍🖋️

martes, 8 de julio de 2008

POR NACER
APENAS SOY UNA SEMILLA...
NO SE QUE NECESITO, NI CUANTO PARA CRECER...
CON UN POCO DE TIEMPO SABRE QUE SOY, QUIEN...
ENTONCES REBOSARE CUALQUIER ESPACIO
Y MI NOMBRE SERA CONTUNDENTE
EN LA MEMORIA DE LOS OJOS
QUE ESPERAN...
I. P.


Hoy, después de 17 años, desde esa distancia de tiempo y edad, me suenan conmovedoras mis palabras... Ahora ya no soy una semilla, ahora soy la maduración del fruto. Ahora sé muchas cosas, de todo un poco, lo que hizo falta saber para ser quién soy y para elegir qué saber ahora. Hoy sé que para nada sirve ser pretencioso, que no hay que llegar a rebosar ningún espacio, y que mi nombre es y será una huella no más acentuada que aquellas de las que aprendí y las que amo; es decir ellos, los que hoy son la memoria de los ojos que esperaron. Y claro, debo decirlo, ahora leo un poco más y escribo un poco mejor. El tiempo ha pasado imperceptible y mi ortografía y yo seguimos activas, observadoras y vigilantes procurando no perder de vista la puntuación, el acento, la narrativa y el énfasis en el contenido de la vida.

Hoy, entonces, escribiría aquél texto mío del 2008 así:


🤍🖋️
martes, 8 de julio de 2008

POR NACER
Apenas soy una semilla,
no sé qué necesito ni cuánto para crecer
un día el tiempo me dirá qué soy, quién,
y entonces, rebosaré mi espacio,
y mi nombre será palabra de gratitud que
sonará contundente
en la memoria
de los ojos que me esperaron.

IRMA, LaPillis

DESPARRAME - Sentipensando

  

La caja se abrió y cayeron desparramadas todas las fichas del rompecabezas. La imagen es tan lamentable y agotadora que, de primera, arrebata el entusiasmo e incluso, en confesión, diría que la fe. Parece imposible reunir media docena de fichitas para lograr una idea, un inicio, un estímulo. Hay días así, la percepción de uno mismo atravesada por la exigencia, pero al mismo tiempo desparramada, dispersa y perdida; el ser dividido en miles de pequeñas figuritas, el sujeto con los verbos boca abajo y ocultos, apilados unos encima de otros; el individuo sin lugar como sobrante de las formas y del espacio; los hábitos de la mente incapaces de construir, de atinar, de hilvanar, mucho menos entonces, de controlar el paso de ningún hilo por el ojo de ninguna aguja. Así, la creatividad en un caos absoluto, induce a un estado de atolondramiento y parálisis que finalmente se traduce en una pasividad insoportable dentro y fuera del núcleo vital que nos dirige. Pero qué pasó, porqué se fragmentó la existencia, qué pudo haber abierto la caja del “puzzle” con tal descuido y torpeza.

En la imposibilidad de advertir conscientemente todo lo que pasa alrededor y más allá, nos vamos distanciando de ciertos hechos que van sucediendo paralelos a aquellos que sí capturamos con todos los sentidos. Sin ir más lejos, cuando estamos sumergidos en un nuevo aprendizaje, es muy difícil aceptar que antes de asumirlo -lo aprendido- ya éramos sin "eso" y, eso bastaba. La suma de lo aprendido entonces, nos hace lo que somos ahora en su totalidad, claro, y lo que somos es, precisamente, debutantes de lo que no hemos sido jamás. A veces, casi todas las veces, ni se percibe tal transformación -metamorfosis- otras, se cae de ciertas alturas para estrellarse contra el suelo, así, desparramados como fichitas uniformes sin origen ni final, esparcidos en piezas sueltas con bordes incompletos que ponen a prueba la convicción, la memoria, la persistencia y la paciencia. Un juego que, inconcluso, no es aceptable ni sano. Ponerlo sobre la mesa, buscar, encajar y resolver es su única opción aconsejable, de lo contrario, ni la singularidad de la pieza tiene sentido, ni sentido singular tiene romperse la cabeza y abandonarse en un insufrible acertijo de por vida.

IRMA, LaPillis 


SOY MUJER

 

¡Es mujer!
le han dicho a la mujer que me parió,
que no soy hombre
 
sí, mujer, es decir,
la ternura de la cáscara del durazno y
la esperanza de los troncos milenarios,
el viento que levanta fuego 
y la brisa que apacigua ardores

pelusa,
lija,
encaje,
dobladillo,
alcancía
vacía, de todo me lleno

soy la luz de la luna creciente y 
el preludio de su llenura,
y mis contracciones 
son el arrebato de los arreboles

soy húmeda y refinada sal 
en los pliegues, 
y en los contornos de mi universo 
reservado, pacífica caída de agua

tras la apariencia, 
en el centro vivo todas las revoluciones

soy un laberinto en mis adentros,
y en mis bordes 
soy cóncavo acomodo,
encuentro y distancia soy,
el punto entre la nada y las flores

soy la prisa de la gacela cuando me llaman,
cuando no me esperan, soy 
silencio de cuna vacía

soy 
vasija,
capullo,
ojal,
origen, 
fin, si quiero

la compañía, también soy,
el cobijo de todos los fríos,
cuando caen las pestañas
soy la soledad aglomerada

soy mujer, y no soy hombre,
porque de ellos soy 
el misterio,
la luz,
la locura

soy el perdón,
el olvido de todas las cosas pero también,
soy la memoria de la concha sin su perla

soy el aroma del tomate y 
la cebolla a fuego lento,
el deseo adherido en los dedos conocidos

soy ese encuentro de las olas 
con su amante orilla,
mordida, lamida a todas horas

soy la colorida hamaca en 
el balcón de las palomas ausentes,
el cuerpo adolorido en 
interminables 
calendarios, 
y mis pezones son los ojos de mi debilidad

soy la corbata,
la soga,
el cordón,
el fino hilo de la vida

la llama y la vela,
habitante y casa,
la cueva que guarda calores innombrables,
soy 
toda la sensibilidad del amor de los poetas

soy madre,
núcleo, 
recurso,
procedencia y principio,
el todo y la nada,
la vida,
hasta la muerte.

IRMA, LaPillis 


MENSAJE DE FIN DE AÑO 2023

 


Un último aliento y este año 2023 llegará, de pie o de rodillas, a su fin, pero no muerto. Como sea, las imágenes que todos los días registramos o no, de cada acontecimiento y experiencia vivida, hacen ya parte de la historia que se puede contar. Lo que se puede contar, es decir, aquello que para todos, ya fue. Si nos detenemos en ese razonamiento y logramos consultarle a la memoria sin que ésta nos reclame lo que, tras una voluntad inconsciente quisimos olvidar, es probable que lleguemos en cómoda reversa a los momentos aquellos que vivenciamos con toda la trascendencia posible o, a aquellos otros que, por descuido o despiste, omitimos respetarle su exclusiva e irrepetible única oportunidad. Como este, este instante para mí en el que escribo y, este otro instante para ti en el que lees. Cada instante pues, antes de ser recuerdo, es una elección de libre albedrío que, en su ininterrumpida sucesión, termina siendo el principio único del momento presente y la rotunda evidencia del propio y elegido direccionamiento que le hemos dado a nuestra vida. Presente.

A medida que escribo, no cesa la emoción en hacerse grande y en privilegiar el lugar de los sentimientos en los conceptos que voy razonando. Entonces pienso que si no fuera por ellos, este texto, con todo y su bien intencionado propósito, sería un error. Así que, en días como este, frente a la inminente despedida de este año, es inevitable pausar el agite de los quehaceres y silenciar el ruido para mirar y luego saber y luego asumir en qué lugar se está, quién se es, qué nos contiene y nos sostiene, con qué se cuenta y con qué no, y qué se puede contar de todo ello al momento de recibir el nuevo tiempo.  Así que, frente a ese difuminado tablero que muestra en retrospectiva lo acontecido y lo vivido, he querido recoger en unas palabras a este año, que en su conteo nos guarda apenas unos pocos días para dejarlo concluido y atrás. Pasado.

Lo que se puede contar... Tanto tantísimo y tan poco; no obstante, al final, uno bien sabe la cuantía de su abundancia y de su carencia. Consulto a mi memoria sabiéndola caprichosa. Lo que puedo contar que encuentro en ella, se define y resume rápido en la contundente imagen de un abrazo, una imagen interiorizada a partir de su innegable grandeza cuando en un gesto espontáneo, desprendido y desarmado de abrir los brazos y desbloquear el pecho, se comunica o se expresa lo inefable de un sentimiento que es receptor cuando se entrega.

Así, he de contar sobre abrazos; abrazos que enmarcaron Encuentros de rebosante felicidad y Despedidas de profunda nostalgia, donde la volátil espera se reinicia sin espera; abrazos redondos de emoción a Seres queridos por generosos, respetados por bondadosos, amados por amorosos; abrazos de estrechez gozosa al Tronco Familiar desde su raíz hasta sus brotes, por ser semillero de alegrías, campo de recursos y pan de paz; abrazo jubiloso a la Persistencia por el constante fuego a la Ilusión y por el rigor en el cumplimiento de la entrega de su recompensa; abrazos a los Sueños que despertaron; a la Paciencia que adoctrinó; a aquellos Temores que renunciaron al hostigamiento dejando serenidad a cambio; vital abrazo a la Salud desde la humilde y frágil condición humana, por ahuyentar a sus enemigos y mantenerse, ella misma, saludable en tantos casos; abrazos copiosos de respeto a la Madre naturaleza por el alimento, la belleza, la compañía y la hospitalidad; a las Mascotas que se fueron, a las que siguen siendo ángeles en este mundo que no les merece; abrazo de abundante respeto a la Música y al Arte por pintar a los grises de colores y a los colores de esperanza; obviamente, aunque apesadumbrado, un abrazo y con todas las letras a la Poesía, por la desafortunada desconexión del bienaventurado hilo inspirador y por la ausencia del aire respirable en la casa donde las palabras habitan; miles de intensos abrazos de gratitud y admiración a los Talentos, habilidades, genialidades y Bondades de esas personas que, cerca o lejos, nos hacen dignos de su beneficio, gracia o favor; abrazos de frescura y liberación a los Cambios, que permiten el derrumbamiento de las murallas del hartazgo, la inmovilidad y la resignada mediocridad; un abrazo silenciosamente dulce a la Soledad por todas las veces que nos recordó lo acompañados que estamos; abrazo y flor al valiente Guerrero que es trabajador humanitario y acosa estoicamente a la delgadez del gesto solidario y al fortalecimiento del egocentrismo. Y, por supuesto, el más consentido y sostenido abrazo al Amor, por ser maestro absoluto de obras intelectuales, estoico capitán de vehículos y rutas emocionales y, categórico guardián de luces y ocultas oscuridades; por probar a raja tabla que siempre Es y Está por encima de todas las cosas; por evitar la desconfiguración total del mundo; por orientar el mapa de las inquietudes; por ser bocado, ventana, hijo, moneda, agua, mano, aroma, risa, número, vereda, flor, letra, país, aguja, lágrima, juego, fuego, espuma, luna, cuna, cabalgata, útero, morral, vocal, molienda, estribillo, pata, arete, tribu, hombre del norte, mujer del sur.  

Como dije, la memoria es caprichosa; sin embargo, dejo aquí este día de diciembre del año 2023, un testimonio simplificado que me llueve de un cielo sentimental, que quiere desbordar las orillas de la distancia y de este tiempo exclusivo e irrepetible, entrañable y nostálgico, para abrazar con mis palabras en esta época de Navidad y fin de año, con el genuino deseo de que, mientras pasamos por la vida y la vamos contando, se eleve la curva de crecimiento de los abrazos y que estos sean múltiples, constantes y venerables. Futuro.

2024 . . . BIENVENIDO 

🤍❤️🖋️ . . . 


DE ARMADURAS - Sentipensando


En la memoria, en el archivo de los primeros acontecimientos importantes de la niñez están, entre otras cosas, aquellas expectativas que se vieron frustradas y que dolieron una y otra vez, cuando sucedieron una y otra vez. Luego, en la adultez, apenas advertimos la acentuada joroba de un vacío interminable y una soledad innombrable, y pocas veces nos damos cuenta del peso de la armadura que por tanto tiempo hemos llevado encima para "protegernos", pero que, por pesada e impenetrable, nos ha mantenido aislados del gozo de vivir plenamente los acontecimientos del presente y de todas las posibilidades del amor que nos aguarda.

IRMA, LaPillis


DE LO QUE SIEMPRE HAY POR ESCRIBIR - Sentipensando

Se puede escribir de lo que sucede en el mundo en una línea. Se puede escribir un poema debajo del agua. Se pueden contar dos y diez historias a la vez. Se puede dejar un registro de las sensaciones que marginaron la memoria de los acontecimientos importantes sin suceder, de los desapercibidos entre un bocado y otro. Escribir de los detalles en detalle o bien, del ritmo en que late y se acuesta el corazón en la noche.

Pero hay días que se van haciendo y van terminando sin voluntad ni empatía, con la molestia de un aparente desgano y de una inquieta e indescifrable renuncia o desengaño.

Hay tristezas, nostalgias, zozobras que no dejan rastro ni mancha en ningún papel, que desaparecen tras el continuo oleaje que muerde la orilla del tiempo. Hay, también, mentiras tan ingenuas, tan creíbles, tan burlonas y tan sarcásticas como esa.

IRMA, LaPillis




¿POR QUÉ LOS POETAS “REGALAN” SU POESÍA?


No es que me haya sentado a pensar en la pregunta. Ni siquiera se me pasaba por la mente el preguntar alguna cosa. Fue de repente, sin más y sin menos palabras. Debo confesar que luego de postearla, me quedé con la mirada fija en un “blanco”, divagando mi propia respuesta y sin mucha expectativa, sobre la reacción general frente a tal pregunta. “Qué bueno saber qué piensan todos…”, pensé. En cuanto a mí, me esculqué un poco la consciencia, la voluntad, la expectativa, la memoria, la motivación y el ánimo, y no encontré el fondo ni la forma para una respuesta concreta, mucho menos concluyente. Como sea, me parece que está bien airear de vez en cuando, lo que reposa encogido y sin luz.

Pero bueno, retomemos: ¿Por qué los poetas “regalan” su poesía?
¿Para qué más es?, me respondo con la pregunta y voy más allá:
Desde mi experiencia personal, no me cabe la menor duda, de que escribir es un verbo cuya realización sólo tiene sentido si cumple con su finalidad de emisión y comunicación. Particularmente, creo que la poesía es un género literario que busca cubrir del frío existencial al ser humano. Ella es un acompañante liberador y revelador, un facilitador que camina paralelo al acontecer diario, que sabe moverse entre el contraste de los tiempos y los enfoques, y que también sabe “respirar” dentro de cada elemento sin alterar su esencia y su propósito. A pesar de eso, todos sabemos que ella no siempre es bien recibida, no siempre se comprende, no siempre se acepta, no siempre se acomoda y no siempre gusta. Como todo. De ahí que, hay tantos estilos y formas de decir, como brochazos gruesos y delgados hay en la colección del arte universal.
Por otra parte, creo que escribir poesía no es como patear un balón o mascar chicle. No es tampoco el más elevado de los oficios, aunque tan relativo es decirlo, como que el lector se imagine hasta dónde se llega cuando se busca más allá de lo visible y de lo palpable; sin embargo, por su trascendencia existencial, espiritual y emocional, me parece que si algo demandara la poesía, sería un lugar en el corazón del hombre, una mirada abierta y respetuosa; una oportunidad de espacios sin tanto ruido; libertad conjugada en todas sus formas posibles, amplitud en la receptividad, desarme y justa estima.
Si bien uno puede quedarse con su poesía guardada en un cajón, por la razón que sea, me parece que hacerlo en estos tiempos donde lo que se quiera leer y publicar está a un clic, tiene que ver con la personalidad de quien escribe y sus propios intereses. Muy respetable.
Como dijo alguno por ahí, “De todo hay en la viña del Señor”. Pero, en cuanto a mí, yo sí he “regalado” mi poesía -que no es poca- una y otra vez. La he visto irse, dejarse llevar, consolar, animar; la he visto revolver y remover; la he visto contestar, compartirse; la he encontrado en otros ojos, escuchado en otra voz, en alguna historia, en otro idioma, en otro tiempo.
Esta labor como muchas otras, requiere de vocación principalmente, pero también de disposición, responsabilidad, dedicación, entusiasmo, tiempo, entrega y más. Y creo que, si hubiere lugar a una retribución económica como motivación prioritaria, el próximo poema a escribir perdería la “limpieza” que exige su esencia; además, creo que la inspiración estaría permeada por un interés malsano y perjudicial, una influencia externa muy contraria al ideal de libertad y pureza que requiere el sagrado y auténtico ejercicio de escribir. Y lo que es más trágico aún, acabaría siendo representada por un pedazo de moneda que jamás podría cubrir el incalculable y único valor ético y estético que la Poesía tiene.
Ah!, si con la poesía se consiguiera dinero, cuántas cosas habría conseguido yo. Entre otras, como el poder abrazar personalmente y conocer a todas esas personas que a lo largo y ancho de la geografía del mundo me han regalado su tiempo, sus palabras, sus emociones, sus “si” y sus “no” y todas esas cosas maravillosas que se reciben gracias a una honesta y espontánea correspondencia de doble vía. Eso, “retroalimentación divina” le llamo yo, la que considero hoy en día, como la representación de una parte importante y no negociable de mi riqueza personal.
Otra cosa es recoger lo escrito, ponerlo en un libro con portada y título, y letras en tinta y papel con nombre propio. Otra cosa es revisarlo prolijamente, corregirlo una y otra vez, diseñarlo, detallarlo, gestionar su publicación, esperarlo, recibirlo, promocionarlo y venderlo. ¡Venderlo! eso es otra cosa, ¿verdad?
Por salud, por si las dudas, por amor y, por favor, LEAN POESÍA.


IRMA, LaPillis

DE LA IMPORTANCIA DE AQUIETARNOS - Sentipensando

 



Es muy raro poder juntar un par de ideas y encapsularlas en un pensamiento que luego nos salve de alguna cosa, de los síntomas de alguna patología de tipo existencial, por ejemplo. Con tanta información que nos corre ojo adentro, con la prisa que acosa y con el tiempo que no define, la mente pone a prueba sus circuitos cognitivos, su capacidad de observar, de imaginar, la elasticidad de la memoria, la celeridad de su lucidez. Mientras, el corazón..., ¿qué ve, qué lee? En esas, no hay conciencia de que el ojo es hábil y absorbe todo lo que abarca su campo visual y de golpe y sin discriminar y sin pausa; como una esponja al final del océano, pesada, saturada, sumergida hasta el fondo en aguas blancas y aguas turbias, revolucionando todo su contenido, aumentando su volumen, cargándose de imágenes mordidas y de abortadas ideas, haciendo que al final no se pueda juntar un par de ideas, juntar alguna cosa, una idea bálsamo, una idea oasis, una idea luz, y salvarnos del aturdimiento y la perturbación que nos impiden ver lo extraordinario y maravilloso de los detalles y el placer insuperable durante la degustación de ciertas cosas; esas cosas, las fundamentales.

Detenerse pues; permitirse la quietud y hallar el placer, y el placer de la quietud. He ahí la cápsula. 

IRMA, LaPillis 



HÁBLAME, POESÍA

Háblame, Poesía,
reúnete conmigo en el mismo cruce
de la luminiscencia de los símbolos y
la elocuencia del silencio

llama al instrumento,
prescribe el tono,
redondea la partitura antes de que se
destemple la oportunidad y la memoria

has de saber que para tu virtuosa artesanía,
se juntan las horas y yo,
me afino cada día.

IRMA, LaPillis

DEL "SI HUBIERA" Y DEL "AHORA "

 

¿Cómo sería si hubiera...? ¿Qué sería si hubiera hecho otra cosa? ¿Cómo sería si hubiera pensado diferente o, si hubiera sentido distinto...?

Nos gusta hacernos la pregunta, aunque de antemano sabemos que la respuesta siempre corre por cuenta de la imaginación. El "hubiera no existe", dice una canción por ahí, y esa afirmación resuena como un deseo desahuciado reclamando al fondo de la memoria. Parece que el nombrar todo lo que encierra un "si hubiera", hace que de alguna manera, aquella posibilidad de que, algo que no fue, se manifieste y quede como testimonio de lo que alguna vez se quiso, de lo que no se eligió y de lo que ya no puede ser; así también, de lo que hay, de lo que es, de lo que está latiendo todavía; de lo que aún, de alguna forma, sigue vivo, tan vivo que incluso en las fotos se ve cómo respira.

"Si hubiera...", si hubiera trabajado más, si hubiera leído aquel libro, si hubiera estado más atento, si me hubiera quedado en casa, si hubiera hecho caso, si hubiera dejado de pensar tanto en mí, si hubiera reído más, si hubiera estudiado, si hubiera sido más fuerte, si hubiera pensado más y sentido menos, si hubiera tomado otra decisión; si le hubiera dicho, si le hubiera escuchado, si hubiera ido, si hubiera dejado pasar, si hubiera corrido, si hubiera mirado un poco más allá, si hubiera sido más paciente, si hubiera abrazado más, sentido más; si hubiera hecho eso..., o aquello...
Tanto que pudo haber sido AYER, por todo lo que es AHORA.

Ahora... y, ¿qué es el "ahora"?
El "ahora" es este segundo que nos deja perplejos frente a un reloj sin maquinaria, que no avisa futuro seguro ni oportunidad sin prisa ni pausa. El "ahora" es ese segundo que cambia de nombre a cada instante, que precluye, que se consume todo, que en todo se transforma, que siempre quiere irse para ser relevado por otro "ahora" que se encargue de continuar el tiempo en donde los "si hubiera", cada vez y cada tanto, pudieran ser menos.
Es así, como el "si hubiera" pasa a ser una letanía tormentosa e inútil, un lamento sin opción de lugar ni de tiempo, una inservible queja del pasado. En cambio, el "ahora" es: la oportunidad que tiene el "haber" de poder "ser" gracias a la fuerza del "hacer" en el presente; es el momento exclusivo, el lugar y la hora pertinente, la ocasión única en que el "haber" determina no ser en el futuro, efervescencia eterna del desasosiego o ardor agudo del arrepentimiento.

IRMA, LaPillis

EN MI LIBRO

Mi vida escrita como un libro,
día a día,
hoja a hoja,
en renglones cortos
como delgada línea de arena,
que cuentan y develan
las veces, esas veces…,
todas las veces que mi alma
quiso emigrar, y emigró
todo queda allí:
mis espacios,
mis puntos y mis pausas,
mi algarabía,
mi pereza,
mi risa,
mi pierna rota, mi debut,
mi cobardía,
mi escondite,
¡todo lo osada que fui!
queda
el cansancio,
la mala racha,
las primeras veces de todo
y de ellas, las últimas,
las repetidas
queda también
la gran culpa,
la gran duda,
lo indudable,
la búsqueda contínua
mi pulmón izquierdo,
mi mano derecha,
la burla de mi memoria,
los picos de mi sistema nervioso,
el amor a tantos y a tantas cosas,
el recurrente sueño,
ruego,
verso
el rostro mío de la rabia,
todas las flores que respiré,
las bocas mías
el que me amó…
pero, sobre todo,
queda mi silencio,
ese que siempre habló por mí,
voz de tinte rojo
que usó mi sangre
para escribir las noches y los días
de todo
lo que yo
nunca
pude decir.

IRMA, LaPillis



NOMBRES

Hay nombres propios que son referentes
de deseo de olvido,
que son sensación de sabor metálico,
textura de pavimento,
caminos empañados como espejo de ególatra,
callejones estrechos atorados en su arrogancia,
trágicos símbolos del amor ausente
y, como las calles de una sola vía,
"finitos", prematuramente,
a mitad de esa palabra

pero hay otros nombres, en cambio,
que son cascabel alegre en los tobillos,
letrero de neón en la garganta de la noche,
banda sonora de un momento sin cicatriz,
merengue dulce en la boca salada,
apodos y apelativos que
al evocarlos o pronunciarlos
son garantía de equivalencia y reciprocidad,
la confirmación confiable y plena
de que siempre que se traen a la memoria
o se nombran,
se llega a casa...,
a casa.

IRMA, LaPillis


LO QUE SE HACE POR OTROS - Sentipensando


Todo lo que se hace "por otros"
debería mantenerse en la más absoluta reserva,
guardarse en lo profundo de la memoria del corazón
(en el frasquito de los recuerdos dulces),
allá en donde el presumido ego
no pueda encontrarlo y deshaga el regalo.
Que "esos otros" lo sepan, lo reciban y se sirvan,
es suficiente.
¿No es así?


IRMA, LaPillis




TÚ, ¿QUÉ CANTAS?

Tu corazón
sentirá la emoción
que dirigirá tu intención,
cuando en la acción,
hayas de cantar la canción que te sabes

Tu razón
será el dragón que
en cualquier situación,
ahuyentará la pasión
que nuble tu visión,
cuando en la decisión,
hayan de escucharte cantar

Al final, para toda ocasión,
en la reunión o desvinculación
del corazón y la razón,
siempre serás la memoria
de tu canción de cuna.


IRMA, LaPillis




DÍA DEL LIBRO 2021 - Vídeo - Poema EN MI LIBRO en la voz de IRMA, LaPillis


 Mi vida escrita como un libro,
día a día,
hoja a hoja,
en renglones cortos
como delgada línea de arena,
que cuentan y develan
las veces, esas veces…,
todas las veces que mi alma
quiso emigrar, y emigró
todo queda allí:
mis espacios,
mis puntos y mis pausas,
mi algarabía,
mi pereza,
mi risa,
mi pierna rota, mi debut,
mi cobardía,
mi escondite,
¡todo lo osada que fui!
queda
el cansancio,
la mala racha,
las primeras veces de todo
y de ellas, las últimas,
las repetidas
queda también
la gran culpa,
la gran duda,
lo indudable,
la búsqueda contínua
mi pulmón izquierdo,
mi mano derecha,
la burla de mi memoria,
los picos de mi sistema nervioso,
el amor a tantos y a tantas cosas,
el recurrente sueño,
ruego,
verso
el rostro mío de la rabia,
todas las flores que respiré,
las bocas mías
el que me amó…
pero, sobre todo,
queda mi silencio,
ese que siempre habló por mí,
voz de tinte rojo
que usó mi sangre
para escribir las noches y los días
de todo
lo que yo
nunca
pude decir.

IRMA, LaPillis

DE LO EXTRAÑO DE ESTE TIEMPO


Abusa, lo extraño de este tiempo,
de nuestra voluntad y destino
tan a la deriva

los caprichos de la incertidumbre 
han anestesiado el paladar
de los sueños sin dejar 
rastro de sabor en la lengua de este día que 
va pasando ya, delgadísimo y corto
por el ojo de la aguja que cose la perplejidad 

este tiempo, arbitrario y contradictorio, 
ni siquiera pasa lento como sucede
cuando los amantes se esperan
o los niños esperan,
o nos esperamos tú y yo 

abusa, lo extraño de este tiempo, 
del tiempo presente que no
avanza a ritmo de alta ola pero tampoco,
de ola en calma

se excede con cierta crueldad,
desde donde nos mira mudar de piel y
cambiar de domicilio, de atuendos,
correr en pistas y en tareas simultáneas,
aprisa moler las horas y el hueso de la paciencia

todos los días nos ve prender y
apagar las luces del pensamiento, 
del ánimo, de la casa
y a nosotros, a ti y a mí, 
aguantar el desvanecimiento en la memoria 
del extrañadísimo abrazo nuestro
antes de que, como él, 
empiece a parecernos extraño.


IRMA, LaPillis 


DESMEMORIA

 

Si no me conoces ahora, 
ésta que soy, 
no te la podré recordar 

me renuevo cada día en mi memoria,
como cada día 
en la desmemoria, olvido

no tengo miedo, 
no lo tendré,
si tú me recuerdas.  


IRMA, LaPillis 
2019

En algún poema te encontrarás un día, y ese será un lugar para tí, a donde volver siempre.

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