Tengo que dejar la poesía a un lado,
pero ella me seduce,
me conoce: te sabe bien en mí
sabe que con sus letras
me atrapa y me lleva de la mano,
a mí y a mi voluntad
así comienzo a verte bajo
el profundo hechizo que
me embelesa y me embebe,
entonces, puedo jurar que estás
en los árboles,
en las sombras que se mueven,
en mi cuerpo frente al espejo,
en las esquinas en donde
se citan los enamorados,
en medio de la tarea,
alrededor de mi cintura,
interno en la memoria de
mis insomnes sentidos y,
en mi alma
que no se conforma sin la tuya
tengo que dejar de soñar,
de alucinar con tus aromas,
de creer que tu voz
me canta cada vez que amanece
y que me ama
cada vez que calla
dejar de imaginar que tus manos
son el agua que me baña,
que tu boca está
en las frutas que devoro con la mía,
y que tu cuerpo…
… que tu cuerpo es ese calorcito
que siento a cada instante,
como ahora,
justo como ahora en este verso
tengo que dejar la poesía a un lado,
dejar de soñar,
de imaginar,
de pensar en ti,
despertar con el último grito
de este profético poema
y salir corriendo
a buscarte.

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