jueves, 6 de julio de 2017

El poeta necesita regresar al agua
él
sólo respira dentro de ella
sólo allí logra moverse
habría que imaginarse
cuando le toca vivir por fuera:
como pez atrapado
aletea y aguanta el otro mundo
el agua
-su habitáculo no habitual
vital-
desaparece en ese exilio
y se sumerge
en otra cosa más densa
llora...
llora y se lamenta sin voz
el mar pasa por la garganta
la misma sal conocida seca la boca
y en los ojos
el invierno arroja sus eternos aguaceros
¡Oh, si!
el poeta conoce el origen del océano
como un pez nada en
lágrimas antiguas, profundas
y huye afanado
-sin pies ni cabeza-
del brillo engañoso del anzuelo dorado
escurriéndose en busca
de magia y música
entre los corales y las burbujas de un sueño
el poeta debe regresar al agua
a la humedad de aquel vientre cálido
a donde no llega el petróleo humano
a donde subsista del caos existencial
que es
la tragedia de aceptar que
la vida
es un poema imposible.

No hay comentarios:

Publicar un comentario